Experiencias en la “otra vida”
Mis experiencias personales que forman parte resumida de un libro de próxima aparición.
Soy
bebé, sueño que estoy en una sala grande y algo curvada, llena de
hombres trajeados al estilo de los años 60. Mi padre me tiene en
brazos. Todos escuchan atentos a una cabeza de toro que se encuentra
a una cierta altura, en la pared de enfrente, esta cabeza les habla
con voz muy grave. Tengo
miedo, comienzo a llorar. Mi padre se aparta un poco de la reunión,
en la parte de atrás me entrega a una señora que me coloca en una
cuna donde hay otro bebé.
Tengo dos años. Mi madre se peina, puedo verla desde donde estoy, me lleva a jugar a la placeta junto a la iglesia, me arrodillo a cosa de medio metro de la vitrina del salón, uno mis manos y juego a rezar, siento una fuerza que hace que me deslice, casi flotando de rodillas, y me estampa contra el cristal, rompiéndolo en decenas de pedazos, y dejando una larga herida en mi frente.
_ “¿Que has hecho!” , dice mi madre asustada.
_”El
demonio me ha empujado”, contesto con total sinceridad.
Hace
poco que he cumplido tres años, estoy solo, desde el cuarto de baño,
escucho a mi padre, está hablando con mi madre, le dice que ha
muerto Daniel, el fotógrafo que tantas fotos me ha hecho, era muy
simpático, con una voz muy graciosa me decía: “¡chiquirriquiii!”,
y sacaba la foto cuando me estaba riendo de sus ganas de hacerme
reír. Mi padre le está diciendo a mi madre que no cree en la vida
después de la muerte, que cuando mueres no hay nada.
A
veces tengo experiencias en un mundo invisible, extraño, e ignorado
por los adultos, a menudo no sé si esa gente, si las criaturas que
veo, se han puesto una careta, o es que son así, pero no puede ser
que atraviesen las paredes, y que parezca de día, cuando está
apagada la luz de mi cuarto. Sólo soy un niño que aún no sabe
hablar, todo me sorprende y me confunde. Las palabras de mi padre lo
han hecho. Mientras miro hacia el porta-rollos de papel higiénico
pienso cómo sería cuando todo se acabase, imagino años y años sin
cesar, hasta el infinito, de oscuridad, de no escuchar nada, de
soledad, pero también pienso: _“si estás muerto, el tiempo
pasará muy rápido... pero, por muy rápido que se te pase; es para
siempre, por lo que se te ha de hacer muy largo, pero claro, no te
enteras...”, no consigo salir de este laberinto, de este círculo
vicioso de argumentos, mi mente da vueltas, enjaulada en pensamientos
que no me llevan a ninguna parte.
Soy
un niño estudioso, responsable, cariñoso y travieso, casi siempre
jugando al fútbol, rodeado de amigos, de mis muchos primos con los
que hacemos desplazamientos, viajes, actividades... Especialmente
sobre los 11 años, siguen sucediendo hechos extraordinarios en mi
vida, que sería largo relatar. Ahora he cumplido 15, estoy dejando
de creer en Dios, ha surgido de nuevo en mí la pregunta; y me
encuentro en la misma jaula fabricada por el pensamiento. _”¿Qué
es la vida?. ¿Porqué existimos?. podría no existir nada, sin
embargo estamos vivos, somos conscientes de estar vivos, podríamos
no vivir...¡nadie!”, me maravilla el hecho de existir, y de la
existencia, algo está sucediendo; intuyo que el hecho de que algo
exista y de que también hubiera podido no haber nada, es un regalo
maravilloso, algo como el color, la no existencia de color; el negro,
y la combinación de todos los colores; el blanco, dan lugar a toda
una infinita gama de tonos, de matices, así es la vida.
Pocos
meses después; estoy viendo un programa de televisión; “La
Clave”, escucho con atención a varias personas que han tenido la
experiencia de estar clínicamente muertas, y sin embargo viven un un
nuevo cuerpo, más liviano, que tiene capacidades increíbles,
siguieron percibiendo; escuchando, viendo y sintiendo lo que sucedía
en otras salas del hospital, sorprendiendo a los médicos y los
familiares que esperaban fuera del quirófano, no imaginaban que el
paciente pudiera saber cuanto sucedió durante la muerte clínica.
Varios testigos relatan que se encuentran en una especie de túnel, y
que en el fondo hay una luz que sería cegadora, si no fuera porque
no tienen ojos físicos, la Luz les muestra su vida, la pregunta
suele ser parecida a: _ “¿Ha valido la pena?”, no te sientes
juzgado, sino que tú mismo observas, en la Luz hay un amor
maravilloso, además te hace ver las cosas con un gran sentido del
humor.
Tengo
16 años, me siento algo solo, incomprendido, pero la vida me ha
puesto cerca de dos amigos que comparten mis inquietudes, uno de
ellos me está hablando sobre la posibilidad de tener esas
experiencias fuera del cuerpo estando vivo, le cuento que desde niño
las he tenido, y que no las he olvidado del todo, más bien las he
arrinconado en mi memoria, dejando a veces paso a la duda, o también
ha sido una forma de evadirme de una realidad que a veces me da
miedo, he vivido cosas parecidas, y nunca he sabido de qué se trata.
Mi
interés por los libros sobre OVNIs, apariciones, experiencias de
visión de lugares lejanos, etc. está pasando a un segundo plano,
ahora lo primero es aprender a experimentar el viaje fuera de mi
cuerpo de manera plenamente consciente de lo que estoy haciendo. Me
he propuesto que es lo más importante, lo más apasionante que puedo
hacer. Cada día estoy practicando técnicas de relajación profunda,
llevo dos meses entrenándome, me siento muy relajado, ninguna
preocupación perturba mi campo mental y emocional, me siento muy a
gusto, escucho un fuerte zumbido, una vibración de todo mi cuerpo,
¡Dios!. ¡Esto va en serio!. Sé que en este momento tengo que
guardar la calma, relajarme aún más, es algo parecido a una
repentina bajada en la montaña rusa, sorprendentemente he
desconectado, ha sido como un “clic” que me ha desprendido del
cuerpo, estoy flotando en mi cuarto, siento libertad, una serena
euforia, tengo un cuerpo idéntico, con el que estoy flotando, viendo
la habitación, me siento tan yo como siempre, nada de un ser
extraño, me invade una sensación muy agradable de felicidad,
flotando fuera del cuerpo de carne y hueso, dirigiéndome al lugar de
la habitación que quiero, con sólo pensarlo. Puedo ver el
dormitorio desde varios ángulos al mismo tiempo, y mi cuerpo, con la
boca entreabierta, ¡que delgado me veo!.
Desde
los 16 años que he iniciado esta aventura apasionante, estoy
teniendo viajes astrales interesantes, en algunos he visitado
lugares, y he tomado nota de detalles que luego he podido comprobar
en la vida que llamamos real. Al atravesar el espacio, millones de
puntitos dorados de luz lo llenan, y cuando los atraviesas te sientes
lleno de vida, de euforia, debe ser el prana; la energía vital.
Mi
experiencia durante estos años, me ha enseñado que vivimos con un
cuerpo de otra dimensión dentro del de carne y hueso, que cuando
dormimos, o cuando relajamos nuestros músculos, este cuerpo comienza
a funcionar a pleno rendimiento, y que podemos aprender mucho si
somos capaces de dormir conscientes, sin proyectar las ensoñaciones
de nuestra imaginación. El hecho de contemplar tu cuerpo desde fuera
y saber que somos algo más, que permanecemos vivos en otro cuerpo,
es algo que cambia tu perspectiva sobre la vida y la muerte, y más
cuando te encuentras con personas que han fallecido, y te das cuenta
de que la única diferencia entre ellos y nosotros, es que dejaron su
vehículo físico para siempre, que dejaron de lado el personaje y el
mando de la vídeo-consola que les ha permitido jugar en la realidad
virtual que llamamos “vida”, y que en realidad es sólo una
infinitesimal parte de la “Vida”.
A lo largo de los años he aprendido muchas cosas; como que si preparas tu desdoblamiento astral, si piensas en éste con ilusión, cuando llega la noche en que te lo has propuesto, es más fácil conseguirlo. He aprendido que cuando estás fuera de tu cuerpo, sólo has de pensar en un lugar para estar en él, o pensar en una persona, para estar con ella, o más bien, con el cuerpo astral de ella. También puedes dirigir tu intención a un acontecimiento de tu pasado, incluso de otras vidas, pues la meditación te ayuda a recordarlas. Puedes incluso recordar sucesos de la historia del planeta Tierra, de nuestra civilización.
Mucha
gente me pregunta qué ocurre si no puedes volver al cuerpo, les
cuento mi experiencia, que es algo instintivo; puedes estar flotando
a miles de kilómetros de tu cuerpo físico, sin embargo cuando
piensas él, al mismo tiempo que estás percibiendo el lugar en el
que estás viajando, sientes el tacto de tu cuerpo, y si enfocas toda
tu atención en éste, regresas del viaje con total facilidad.
En
un viaje puedes encontrarte con todo tipo de entidades, algunas no se
parecen en nada a lo que existe en la vida física. Unas son
malvadas, pero no pueden hacer nada, pues en aquellos planos de la
existencia, todo es psicológico, si no tienes miedo, ni siquiera lo
pasas mal. Sin embargo puedes contactar con personas sabias, llenas
de amor, y de sentido del humor, que te ayudan a contemplar tu vida
desde un ángulo desde el que todo tiene un significado bondadoso, a
pesar de que las apariencias te han hecho a veces creer lo contrario.
Cuando
vives la experiencia de saber que la vida no acaba con la llamada
muerte, te sientes tan feliz, que te gustaría compartirlo con todo
el mundo, que los demás hagan los ejercicios de relajación
necesarios para salir de la caverna de Platón y que sus ojos se
abran a una nueva realidad, que siempre ha estado con nosotros, más
cerca que nuestra respiración.
Octubre
de 1979, estoy meditando casi en cada instante, llevo así tres días.
Me dispongo a realizar una relajación, estoy muy, muy a gusto, es un
placer enorme que hace vibrar salvajemente el coxis, como si fuera a
experimentar un tremendo orgasmo, me relajo para que la energía
suba, siento que mi cuerpo se va quedando vacío, de abajo hacia
arriba, me siento gigante, es el despertar del kundalini, la energía
llega al chacra del entrecejo, se dirige a mis ojos, haciéndolos
moverse rápidamente como en la fase REM del sueño, pero estando
completamente despierto, hay una fuerza enorme que me empuja, que me
levanta de la cama, y temo que podría estamparme contra la pared,
así que decido cortarlo. Mi amigo Rafael parece haberlo presentido,
y viene a visitarme, le pido que me coja en peso, dice que parezco
una pluma. Ahora todo lo hago desde una sensación de ser el
habitante de un cuerpo que piensa, siente y actúa de manera
automática, las palabras salen solas, cuando cierro los ojos, mi
campo mental es inmenso.
Estoy viendo la televisión con mis padres; ellos se encuentran sentados en el sofá, justo detrás, puedo ver la tele, y también a ellos, como si tuviese ojos en la nuca, es la segunda vez que me pasa algo así.
Es
la fiesta de fin de año de 1980, acabo de llegar a la casa donde se
celebra, un amigo abre la puerta, es la primera vez que entro en
ella. Cuando avanzo por el pasillo, veo a través de la pared, hay
una pareja en un sofá, besándose a la luz de una lámpara de pié,
la puerta de esa habitación está abierta, y compruebo exactamente
la misma escena. Nunca me ha vuelto a suceder algo así.
Han
sido cientos de viajes, desdoblamientos la mayoría muy breves,
sobrevolando Granada, Sierra Nevada, el mar... explorando la Alhambra
y su contraparte de otra dimensión, viajar a las estrellas... Pero
ya no me atrae tanto volar, descubrir que en las montañas han caído
las primeras nieves, ver cómo va a ser mi barrio en el futuro,
sorprenderme al sobrevolar una ciudad árabe, ¡qué edificios tan
bonitos!, no sabía que fueran tan modernos... Quiero saber, busco
respuestas sobre el sentido de todo esto. He leído y practicado las
enseñanzas de decenas de libros de yoga, filosofía oriental,
budismo, esoterismo occidental, en todos se hace referencia a
experiencias en otras dimensiones, a traspasar el velo de la vida y
de la muerte, al descubrimiento de tu verdadero yo, a la comunicación
con seres humanos que viven en otras dimensiones, al encuentro con la
Luz que hay al final de túnel, y es lo que ahora deseo más que
nada. He tenido algunas experiencias con personas extraordinarias que
conozco, verdaderos amigos que no son de la Tierra, sus enseñanzas
han sido siempre muy lógicas, amables, llenas de libertad. Hasta
ahora esto ha sido un privilegio que sólo ha sucedido unas pocas
veces. Quiero saber qué sentido tiene para mí haber nacido en este
planeta, donde unos matan a otros por un trozo de pan, por unos
zapatos, o por la ambición de poder, al mismo tiempo que son capaces
de la entrega más grande...
Los
libros esotéricos hacen referencia a la astrología como una manera
de descubrir respuestas, como una representación de las energías y
el papel del individuo en el Universo y en su encarnación en la
Tierra. Un sueño me ha llevado a un lugar y a un libro, existe en
realidad, es de astrología. Me lo cuestiono todo, quiero comprobar
si funciona, comienzo a ahorrar para adquirir los libros y el
material necesario para levantar una carta astral. Lo primero que
quiero hacer, es saber si las posiciones planetarias describen
fielmente épocas concretas de mi pasado, me ayudo de los diarios que
cada año escribo, donde cuento mis cosas, mis sueños, mis
experiencias espirituales. He constatado que la astrología es una
herramienta que funciona, que me ayuda a conocerme mejor, a entender
la situación que estoy viviendo, e incluso el tiempo que va a
durar... ser astrólogo es ver más allá, entender el mecanismo del
universo, uno de cuyos engranajes represento, es asombrarte, que el
vello se te ponga de punta cada día, es saber que la magia existe.
Mi
vida me ha llevado a tener muy variadas experiencias, a trabajar en
diversos campos, a casarme, compartir, y sentirme enamorado, a la vez
que enjaulado, sin apenas poder volar, ni dar clases de vuelo...
Tengo objeciones respecto al uso de las sustancias y plantas sagradas, nunca las he utilizado, pero quiero saber más, recordar, experimentar en las dimensiones infinitas, saber quien soy, descubrirme en lo esencial. La ilusión por hacerlo es más fuerte que la prudencia. Es un Domingo de Junio de 1996, me acompañan mis dos amigos, nos adentramos en un bosque cercano a la ciudad. Llevo meses de buena forma física, y de intensa meditación. Hace media hora que he tomado 250 microgramos de LSD, estoy nervioso, pero esta noche un sueño me ha desvelado lo que va a suceder, me relajo, comienzo a sentir una vibración en el coxis, al principio parece un orgasmo, pero no concentro ahí la energía, la dejo ascender por el interior de mi espina dorsal, sigo meditando sereno, sentado, me siento como hueco por dentro, mi cuerpo, mi vitalidad, mis emociones, mi mente, sólo son como de cartón en comparación con lo que soy en realidad, la energía llega al chacra cardiaco , lloro de amor, de felicidad, mi corazón es el corazón de todo cuanto existe, no es una sensación, lo sabes, el amor se eleva a mi chacra laríngeo, estoy rodeado de los devas del bosque, tremendas entidades geométricas de color dorado, en un universo de azul intenso y oscuro, casi añil. Esto es un orgasmo de todo mi cuerpo, la energía llega al entrecejo, soy yo, el de siempre, el que nunca tuvo principio, ni nunca tendrá fin, ahora recuerdo muchas cosas de mi trayectoria evolutiva como ser espiritual, de mi plan para la humanidad. Hay un gran luz, como la del Sol, es el centro de todas las cosas, todo cuanto existe emana de ella, cada trozo de tierra, cada brizna de hierba, cada ser, es bañado por su luz, y es la misma luz. Sé que la dualidad, que la división, la pone el pensamiento, que representa a la realidad, pero no es la realidad, no existe diferencia ni separación cuando dejas de pensar, eres conciencia pura, el kundalini ha llegado al chacra coronario, soy la luz, el yo individual que se funde con el yo individual e infinito que vive en toda existencia e inexistencia, ¡no imaginaba tanto amor!, es una sorpresa, el regalo más maravilloso que todos tenemos reservado, despertar, saber que eres el corazón de todas las cosas, de todos los seres de todas las dimensiones, que soy tú, el creador, que la verdad es libertad, la mayor dicha que nunca hubiera soñado, he despertado de la “vida ordinaria”, soy dicha infinita, no hay nada que no pueda saber, ningún lugar ni tiempo en el que no esté, soy el creador del infinito videojuego en el que vivo en millones de escenarios y personajes. Estoy haciendo billones de cosas ahora, en este instante, porque la conciencia es infinita.
Puedo quedarme en esta resplandeciente e ilimitada dicha para siempre, en este maravilloso despertar. ¡Hay tanto amor!. Para mí la vida tiene sentido si comparto esta experiencia con los demás, me siento vivo si ayudo a descubrirlo a los que quieren de verdad. Decido regresar al estado de conciencia material, también de vuelta a la ciudad, los edificios me parecen feos, colmenas inhumanas donde habitamos como Dios durmiendo en cada uno de nosotros, es un fuerte contraste, la felicidad de quienes somos en realidad, y el dolor que hay en la Tierra, en los seres humanos, en la naturaleza. La vida puede ser maravillosa, si nos damos cuenta de lo esencial, de lo que va esto en realidad. Nos espera un destino dichoso, alegre, lleno de amor e ilimitado. Mucha gente que quiere este cambio, vidas normales quizás, algunos ni siquiera conscientes de su papel, ayudando sin saberlo a que el milagro se produzca, para que nazca una nueva forma de vivir, en la que se respeta a la naturaleza, y a los demás, en la que podemos pasar de un sistema depredador, a una simbiosis, dejar atrás las diferencias, las luchas, y colaborar.
Ahora inicio una nueva exploración. Conozco secretos del viaje por el túnel, me encuentro con amigos sabios, cordiales, con mucho sentido del humor, y un gran corazón, en un principio parecen una gran luz, cuando logro llegar hasta el estado de conciencia en el que ellos están, son gente normal, sólo que muy buena gente, sin maldad. En ese estado de conciencia yo soy la luz del túnel, como ellos lo son, como cada uno de nosotros lo somos. Juntos experimentamos, exploramos la evolución de la humanidad, los misterios de la existencia en infinitos planos, e incluso descubriendo algunas piezas interesantes de mi vida en la Tierra...
No tengo privilegios, ninguna capacidad mayor, sé quién soy, y quién eres tú en realidad. Quiero compartir mi experiencia, ver a la gente feliz, un planeta limpio y en paz, una vida en la que los seres humanos dejamos las guerras y experimentamos el amor, quiero que encontremos nuestra alma gemela, emprender juntos el vuelo sin ataduras hacia donde nos lleve nuestro corazón. Quiero una vida en la que las grandes compañías, que defienden los intereses del viejo sistema, sean gobernadas por todos nosotros, no por unos pocos que explotan a los seres vivos de la naturaleza, entre los que nos encontramos.
Quiero
que mis hijos vivan junto a bosques frondosos, sanos y naturales,
junto a limpios mares y libres mentes, en un planeta mejor, quiero
cada día reír y hacer el amor, viajar y gritar a los cuatro vientos
que todos sin distinción somos el Creador.
Vida
y muerte son un distinto escenario, todos estamos muertos ahora
mismo, todos estamos en la vida. En la muerte sigo estando con los
vivos, sólo que con los verdaderos, con los que manejan los hilos
del cuerpo que habita en la Tierra, y en el que ponemos una parte de
nuestra atención, de nuestra consciencia. Dormir es dejar la
conciencia de títere, saber que eres el titiritero, estar con la
gente que amamos; con los que ya dejaron el juego en el Planeta, y
con los que no lo han hecho. Hasta ahora y casi siempre, despertar en
la cama tras el sueño, es olvidar quienes somos de verdad...
Imagino que en este momento en el que escribo, estoy a punto de morir, de dejar este cuerpo para siempre. No siento apenas miedo, ni remordimiento, he hecho lo que he podido, por traer a la Tierra un pedazo de cielo. Siento la despedida, deciros a todos que os quiero, que dejáis en mi un maravilloso recuerdo. Y ahora que despierto, de un pasajero sueño, no os voy a echar de menos, porque estoy con el vosotros verdadero.